Araitz limita al Norte con Lizartza, Orexa y Gaztelu en Guipúzcoa y Areso en Navarra. Al Este con Larraun y Betelu, al Sur con el monte Aralar. Al Oeste, en cambio, con Amezketa y Ordizia y con Bedaio.
Pueden distinguirse dos unidades geomorfológicas que se diferencian en este valle de Araitz: las Malloas y el sinclinario Araitz-Ultzama. Son estas dos peculiaridades las que definen su paisaje que se asienta sobre sendimentos magosos del cretácico y sobre calizas urgonianas.
Las masas forestales naturales han sufrido una considerable regresión a causa del aumento de la superficie de prados y pastizales, cubriendo menos de la mitad del territorio. No obstante, los bosques de Araitz muestran una muy rica variedad de formaciones.
Por encima de los 600-800 metros predominan los hayedos calcícolas. Por todo el piedemonte de Aralar y Elosta aparecen bellos bosquetes mixtos de frondosas. En ellos, domina el roble pedunculado, mezclado con fresno, acebos, castaños y olmos de montañas en la transición hacia los hayedos.
En la garganta del río Araxes se desarrolla el encinar, un bosque atípico en la comarca. Se acompaña de arbustos y plantas mediterráneas. A lo largo de las orillas del mismo río se conserva una estrecha aliseda.
Todos estos bosques y los roquedos de las Malloas son ricos en avifauna fácilmente adaptables al paisaje estepario y rocoso, como el Bisbita ribereño alpino, la alondra, el roquero rojo, etc. En el sotobosque tienen refugio la liebre, el tejón y el zorro.
El clima de Araitz es oceánico en las partes bajas y con rasgos climáticos de montaña en las zonas de mayor altitud.
Las precipitaciones son abundantes y regulares en las estaciones. Los 160 mm caídos en el valle aumentan hasta pasar los 2.000 mm en las cimas más altas por el efecto orográfico sobre las masas de aire. En el invierno son cuantiosas las nevadas sobres las Malloas, cuya disposición favorece el choque de los frentes procedentes del Atlántico y donde las nieblas son muy frecuentes.
La temperaturas medias anuales rondan los 12 grados, en tanto que en las partes altas descienden notablemente hasta situarse por debajo de los 7 grados. No se produce, en cambio, ningún periodo de aridez ni déficit hídrico en los suelos.
Debido a la proximidad fronteriza con Gipuzkoa, en aquellos tiempos pertenecientes a Castilla, la zona se encuentra convulsionada por los deseos anexionistas de la corona castellana.
La llamada "frontera de malhechores" constituyó una de las grandes preocupaciones de la dinastía Navarra. Desde la Edad Media, y después de las ocupación de Nafarroa y posterior anexión a Castilla en 1513 por el Rey Fernando Católico, las rencillas fronterizas se repitieron en lo que seguía siendo un Virreinato.
Los reyes posteriores confirmaron sucesivamente los privilegios concedidos por Carlos III El Noble, siendo Felipe IV quién concedió al valle el derecho de proponer para alcalde a un vecino a quien el Virrey debía dar el título. Y es que fueron tales los estragos que las hostilidades con el reino de Castilla, allá por el 1378, produjo en este valle, que más tarde, en el 1381 el rey rebajó las cargas señoriales de Araitz.
Si en un principio podría parecer que, por su ubicación, el valle de Araitz pudiera mantenerse fuera de los conflictos bélicos, no fue así, y llegó a padecer, más incluso que el vecino valle de Larraun, importantes estragos durante la Guerra de las Constitución, la inmediatamente posterior de la Independencia, y las consiguientes "carlistadas".
En 1630 Araitz compra la jurisdicción civil y mediana. La historia nos dice que en 1694, tras el pago de 500 ducados al erario de Castilla, Betelu consiguió la independencia administrativa del valle, pese a la oposición del resto de lugares, y a finales del XVIII, Araiz acordó la siguiente composición: Arribe, Atallu, Azkarate, Gaintza, Intza y Uztegi nombrando a Arribe capital del valle por su ubicación.
DAMASO DE INTZA:
Miguel Olasagarre Zubillaga, nació en el caserío Kalparregi de Intza el 19 de octubre 1886, hijo de Juan Felipe Olasagarre Amondarain y de Juana Francisca Zubillaga Goldaracena. Dirigido hacia la carrera eclesiástica como tantos hijos de familias pobres de la montaña, ingresó en el Seminario de Pamplona en enero de 1900 y el 31 de agosto de 1902 inició el noviciado de la orden capuchina en Zangotza y tomó el nombre de Dámaso de Intza para su labor apostólica, después de cursar los estudios de humanidades y de filosofía en Tudela y de teología en Pamplona, se ordenó sacerdote el 17 de diciembre de 1910.
Nacido en un ambiente absolutamente euskaldun, llegó a perder su idioma al perder contacto en los años del noviciado hasta tal punto de no poder entenderse con su madre que sólo hablaba euskera y es cuando se dio cuenta del valor perdido. Que animado por otros sacerdotes euskaldunes, se dedicó intensamente al estudio de su lengua materna y promulgación de la cultura vasca, que como escritor en sus diversas publicaciones utilizó entre otros, los siguientes seudónimos: Kalparregi, Irumugarrieta, Araiz'tar D, Ar'tar D, y otros.
Como religioso desde el inicio comenzó a cultivar los grupos franciscanos de seglares, para ellos fundó la revista en euskara "Irugarrengo Prantziskotarra". El éxito de esta revista le llevó en 1919 a fundar otra más ambiciosa, "Zeruko Argia", con el apoyo de un grupo de compañeros interesados por la revitalización del euskera.
Fue uno de los primeros miembros navarros de la Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia), fundada en 1918, como numerario participó el año 1919 en la redacción de los Estatutos de ésta, donde ingresó de pleno derecho como académico el 27 de enero de 1921, en el Consistorio de Baztan, exponiendo un trabajo relativo al dialecto navarro, que realizó sobre el habla de la zona de Burunda. En su discurso de ingreso entre otros, propuso la unificación del euskera "euskera batua". Participó activamente en la década y media siguiente, realizando diversos trabajos en euskera que publicó en la revista de la Academia, "Euskera" y en otras editoriales. Comprometido dentro del grupo "Jagon" de "Euskaltzaindia", fundó el año 1925, el organismo "Euskeraren Adiskideak" en Navarra y su gran formación cultural entre otros, le llevó a participar en diversos actos culturales como los "Juegos Florales y certamen científico-literario y artístico de Pamplona", actuando como juez de diversos concursos.
Y en 1931, contribuyó en la organización de las Primeras Escuelas Vascas.
La guerra de 1936 cercenó ese movimiento euskaldun y debido a presiones de los militares, sus superiores de la Orden Capuchina le destinaron a Chile, donde dejó de ejercer en la práctica como académico de Euskaltzaindia. En este destino trabajó afanosamente durante 30 años, que además profundizó en la investigación de la medicina naturista y practicó el resto de su vida. Su archivo personal para desdicha, se perdió en el incendio de su residencia de Chile.
Desde 1956 realizó algunas visitas a Euskal Herria, pero regresó definitivamente en 1968 por una lesión accidental y se instaló en el convento de los Capuchinos de Errotazahar en Pamplona, donde residió hasta su muerte, unos días antes de cumplir 100 años.
Aunque mermado en su salud, al final de su vida retomó la práctica del euskera trabajando en tareas de investigación. Aparte de los trabajos que publicó en la revista "Príncipe de Viana", editó algunas obras de matiz religioso y otros libros de investigación como el refranero "Naparroako euskal esaera zarrak", recopilación del refranero popular de todas las zonas euskaldunes de Navarra, en el que algunos referentes a nuestro valle recoge entre las páginas 25 y 34 de esta publicación.
Cuando murió, el 21 de septiembre de 1986, Euskaltzaindia le estaba preparando un homenaje que iba a coincidir, un mes más tarde, con la celebración de su 100 cumpleaños. Este homenaje se llevó a cabo finalmente, en la cercana localidad de Lekunberri, pero Aita Damaso, desgraciadamente, no pudo contemplarlo.
LOS PALACIANOS DE ANDUEZA Y LAS BRUJAS DE ARAITZ:
Johan Martínez de Andueza, dueño del solar de cabo de armería que era el Palacio de Andueza, al cual estaba adscrito el Alcaldío Perpetuo de Araitz y la capitanía para casos de emergencia, que además disponía un asiento en las Cortes. En 1512 llevó forzados 400 hombres de Araitz para tomar Pamplona, ayudando al Conde de Lerin y a Castilla, que posteriormente siguió dándoles ayuda hasta la dominación total de Navarra.
Pedro de Lodosa, que se casó con la hija de Johan, como capitán de este Palacio tuvo muchos problemas o discordias con los jurados de los pueblos de Araitz y así le ocurría también al hijo de éste, Fermín de Lodosa y Andueza, por conflictos que promovían entre vecinos o pueblos y por sus desmanes cometidos.
Fermín de Lodosa y Andueza, fue miembro del Consejo de S.M. el Rey y Tesorero General de Navarra. En 1574 tuvo problemas en la Iglesia de Arribe, cuando hizo sustituir el asiento de su escaño por otro de rango superior, porque a su parecer así le correspondía. El resto de los feligreses no estando conformes, le rompieron y le tiraron al río, entablando un pleito por tal motivo, aunque ganó por los medios que tenía a su alcance, tuvo que aguantar la ira de los vecinos por los excesos que cometía.
Entre 1567 y 1569, Intza tuvo que defender ante los otros pueblos de Araitz y Señor de Andueza, sus fueros que de tiempo inmemorial le correspondía en las procesiones, letanías o romerías que acudían al Santuario de Aralar y a otras ermitas con la cruz que tenía la imagen de San Miguel debajo, toda de plata y sobredorada, al final del litigio, se mantuvo a Intza el privilegio de preferir amparar con su cruz a los de la tierra de Araitz y el resto tendrían que acudir puntuales a la cita de Sorobarren en Intza, bajo multa de tener que pagar dos tartas y una libra de aceite.
Fermín de Lodosa y Andueza, para someter a su disciplina, cargaba contra los vecinos de Araitz que disentían, en especial contra los de Intza, que les presionó y manipuló para acusarles de bruxos, bruxas o sorginak, que actuó de acusador y a la vez juez. El 1 de febrero de 1595 detuvieron a 11 para tomar declaración, que después de tenerles varios días en su calabozo del Palacio, trasladaron a la cárcel de Pamplona. En abril se elevaba a 27, los detenidos de Intza. Ese año y sin celebrar el juicio, murieron en la cárcel de Pamplona, 2 hombres y 10 mujeres, de las cuales una de 9 y otra de 12 años, que eran las más jóvenes y el mayor de los detenidos tenía 80 años. De los detenidos, 5 eran músicos y organizadores de las fiestas, que a uno de ellos, el 28 de noviembre de 1595 le sentenciaron a 100 azotes y a 6 años de destierro. Dejando libres y sin cargo al resto de los que se quedaban vivos, varios de ellos, volvieron enfermos y maltrechos por el trato recibido, que morirían por esta causa.
En este hecho, también les tocó sufrir la presión a los abades de Errazkin y de Arribe, por su intento de dar ayuda a los acusados de Intza, porque estos, al no entender en castellano, estaban realizando las declaraciones en su contra.
El año 1983, el director Pedro Olea llevó al cine. "Akelarre" se titula la película basada en este hecho histórico, y cuyo rodaje, con alguna figura destacada del momento, revolucionó en su día a casi todo el valle de Araitz.
PUEBLOS DEL VALLE INTEGRADOS EN LA "UNIÓN DE ARALAR":
Unión de Aralar / Aralarko Elkartea, con domicilio en el Ayuntamiento de Lakuntza, es una entidad local tradicional formada por la agrupación de los municipios y concejos siguientes: Arbizu, Arribe, Arruazu, Atallo, Azkarate, Betelu, Dorrau, Errazkin, Etxarri-Aranatz, Gaintza, Hiriberri, Ihabar, Intza, Irañeta, Lakuntza, Lizarraga, Lizarragabengoa, Unanua y Uztegi.
La misión de esta Entidad, como Titular y Gestor del Dominio Ütil, consiste en la custodia y administración del disfrute de los bienes comunes del Monte de Aralar, conforme a sus propias ordenanzas y reglamentos. Esta Titularidad del Dominio Útil, quedó ratificada en 3 Sentencias: 5 de marzo de 1768; 11 de mayo de 1771; y 15 de noviembre de 1845.
La similitud administrativa y jurídica de esta Entidad en Navarra hasta fechas recientes, sólo es comparable con la Comunidad de Bardenas Reales, porque ambas, basan sus derechos, además de sentencias y convenios, en "Privilegios".
La Comunidad de Aralar, se constituyó conforme se formaban pueblos del entorno del Monte Aralar con sus comunales y bienes públicos para defender los intereses de sus vecinos, que son los únicos con derecho al disfrute, uso o aprovechamiento desde tiempos inmemoriales en forma de facería de todos los bienes del Monte Aralar.
El Licenciado en Jurisprudencia, Don Francisco Sanchez Aso, recogió en su libro "Comunidad de Aralar", los derechos de la Unión de Aralar, basado en los documentos recopilados de esta Entidad, que el año 1867 editó en Tudela.
También recogen los derechos de la Unión de Aralar, las doctoras en Derecho por la Universidad de Navarra, Doña Mercedes Galán Lorda y Doña Amparo Zubiri Jaurrieta, ganando el I Premio "Martín de Azpilicueta", concedido por el Gobierno de Navarra con mención especial, y editan el año 2005 con el título "Los términos faceros de la Merindad de Pamplona", bajo la promoción del Fondo de Publicaciones del Gobierno de Navarra.
TITULARIDAD DEL MONTE ARALAR.- No existen documentos de su pertenencia inicial en favor de alguien, pero en nuestra era, los particulares habitantes de esta Comunidad fueron quienes actuaban como usuarios o detentadores del Monte hasta principios del siglo once; que posteriormente, a través de evoluciones de diferente tipo y bajo el dominio del Rey Sancho el Mayor de Navarra, el único título de propiedad que venia por lo general a reconocerse, era en favor del que tenía la dicha de poseer en aquellos tiempos azarosos un año y día sin contradicción, lo que tan difícil se hacia por varias circunstancias tener esa posesión continuada que hoy reconocemos y al que da el nombre de propiedad.
Es por lo que favorecidos por las circunstancias, los reyes de Navarra acreditaron la titularidad de la mayoría de los montes de Aralar, incluido el de la parte de Gipuzkoa que actualmente pertenece a los 15 pueblos que componen la Unión de Enirio-Aralar, cuyos títulos no eran figurativos o gratuitos, que para su sustento y guerras imponían cargas a los pobladores de su reino, obligando a contribuir como era normal también a los que aprovechaban los bienes de los montes de Aralar.
Después de pasar los montes del Real Patrimonio por varios monarcas y el Estado, actualmente la titularidad del domino o "nuda propiedad" del Monte Aralar corresponde a la Comunidad Foral de Navarra, que se traspasó con todos los derechos y cargas mediante Real Decreto 334/1987, publicado en el BOE número 58 del 9 de marzo de 1987, quedando la Comunidad, Unión de Aralar/Aralarko Elkartea sin novedad en derecho, que por lo cual, los titulares del dominio útil, gratuito y perpetuo, son los 19 pueblos de esta Entidad y los vecinos de estos pueblos, continúan con el derecho absoluto al disfrute del uso y aprovechamiento de los bienes del Monte Aralar, que poseen desde tiempos inmemoriales.
Que también menciona ese derecho, la Ley Foral 8/1991 de Cesión del Dominio a determinadas entidades locales, de varios montes de titularidad del Estado traspasados a la Comunidad Foral, mediante el citado Real Decreto 334/1987.
Los documentos iniciales de la Unión de Aralar se refieren a privilegios, que el Rey Hutín I de Navarra concedió el año 1312 a Etxarri-Aranatz, donde se incluían Lizarragabengoa, Arbizu, Lizarraga, Unanua y Torrano, en el cual confirmaba la posesión del disfrute y suprimía las contribuciones y cargas de Gailurdirua o Pechas de Irurdea por el disfrute del Monte Aralar. Lo mismo hizo el Rey Carlos II de Navarra el año 1365 con Lakuntza y otros pueblos de Sakana. Y así procederían también los Reyes Juan y Catalina de Navarra el año 1507 con Errazkin, Betelu, Intza y el resto de los pueblos de Araitz. Que el Rey Fernando el Católico ratificó esos privilegios el año 1514 y también el Rey Carlos I en el año 1523, a los pueblos de Ergoiena. Que esta Entidad, en actos posteriores ha tomado parte activa, incluido en los de amojonamientos.
En Cámara de Comptos hay documentos sobre un acuerdo para el uso de la Sierra de Aralar, de fecha 18 de agosto de 1382, entre Amezketa y los pueblos del Valle de Araitz, Azkarate y Uztegi.
El ejercicio de los derechos históricos no ha sido siempre pacífico, a lo largo de la historia se han originado varios pleitos y todos han sido resueltos a favor de la Unión de Aralar/Aralarko Elkartea.
Uno de los litigios comenzó cuando a instancia del Procurador Patrimonial, Cámara de Comptos Reales de Navarra mandó fijar carteles con intención de arrendar y vender los usos y aprovechamientos del Real Monte de Aralar sin excepción ni restricción, con el siguiente anuncio:
"El Tribunal de la Cámara de Comptos Reales de este Reino ordena que todos los que quisieran arrendar los montes Reales de Aralar y sus aprovechamientos acudan a hacer posturas al referido Tribunal para el trece de Agosto de, el presente año, donde arreglarán el tiempo y las condiciones con que se deben arrendar a satisfacción de los interesados, y se encenderá candela y se hará remate, con señalamiento de día hora y lugar, y que para que venga a noticia de todos se pongan carteles en las puertas de las Iglesias y casas Concejiles si las hubiere en los pueblos circumbecinos de dichos montes Reales.
Pamplona a catorce de Julio de mil setecientos cincuenta y dos.
Por mandado de los Señores Oidores del Tribunal de la Cámara de Comptos Reales y Jueces Finanças del Consejo de S. M. = Andrés de Chuncain."
Que a iniciativa del Valle de Araitz y de Etxarri-Aranatz, se combatió la injusticia de esa tentativa de arrendar y vender lo que pertenecía a los 19 pueblos desde tiempos inmemoriales, ocasionando grandes dispendios, pero al término de este Pleito, cuya Sentencia se dictó en Pamplona el 5 de marzo de 1768, se obtuvo una declaración inestimable para esta Entidad, por lo imposibilitado que se quedaba el Real Patrimonio para dar participación del Monte Aralar, a ningún otro.
Los representantes de los 19 pueblos titulares del derecho y gestores del dominio útil, reunidos en Mugardi de Aralar con fecha 27 de junio de 1770, elaboraron Ordenanzas para cuidar la conservación de los bienes del Real Monte y evitar el disfrute de los que no tengan derecho o, de forma fraudulenta. Que el Real Consejo confirmó la aprobación de estas Ordenanzas del Guarderío de Aralar y la Audiencia de Pamplona dictó Auto de Sentencia, el 11 de mayo de 1771, que a la vez, facultó a los alcaldes de la Unión de Aralar para imponer multas a cualquier infractor y denegó al Real Patrimonio conceder el uso o aprovechamiento bajo su licencia, ni aunque hiciesen recepta para el Patrimonial. Que esa facultad también confirmó el Tribunal de la Cámara de Comptos Reales el 30 de agosto de 1833 y así Sentenció Audiencia Territorial de Pamplona, con fecha 15 de noviembre de 1845.
Unión de Aralar y el Real Patrimonio teniendo presente, privilegios, pleitos, sentencias y otros documentos, convinieron la regla del negocio de esa época y no otro, para evitar abusos y daños al Real Monte, quedando reflejadas en 9 bases del Acuerdo de Transacción y Convenio. Que se elevó a Escritura Pública, con fecha 10 de julio de 1862.
DIVISIÓN DEL MONTE ARALAR.- El 6 de abril de 1302, Beltran de Guebara en su Testamento cedió a su hermana Estefania de Guebara, los derechos de Amezketa en el Real Monte de Aralar y ésta, posteriormente a Roncesvalles. El 8 de abril de 1399, bajo el dominio del Rey Enrique III de Castilla, los 15 pueblos congozantes de la Unión de Enirio-Aralar (Amezketa, Ordizia, Legorreta, Itsasondo, Arama, Altzaga, Gaintza, Zaldibia, Ataun, Beasain, Lazkano, Abaltzisketa, Orendain, Ikaztegieta y Baliarrain), llegaron a una concordia para comprar todos los derechos y hacerse con la propiedad de la parte de Gipuzkoa por 1400 florines de oro fino y justo peso de la moneda de Aragón, que con fecha 14 de noviembre de 1409 firmaron el Convenio y Ajuste en la Iglesia Santa María de la Villa de Ordizia, bajo la fe pública de los escribanos Martín Ibañez de Aranburu y Lope Pérez de Laskibar.
En tiempos no muy lejanos, animales salvajes eran numerosos en esta sierra, como los desaparecidos, el oso y el lobo.
Ahora se ven ejemplares y están regenerando, sobre todo, el jabalí, el corzo y la liebre, así como, zorros y otras alimañas.
En la reunión de los pueblos con derecho al disfrute sobre la Sierra de Aralar, celebrada el año 1548, consta que concretaron medidas para realizar la práctica de caza conducente a la eliminación de los animales nocivos para los rebaños. Por oso muerto pagaban seis ducados; y por un lobo, dos. En veintinueve años, desde 1579 hasta 1608 mataron 19 osos y 7 lobos. En 1776 cazaron un oso que pesó 87 kilos en limpio y sin piel. El último oso abatido data de 1863.
SINIESTRO DEL PUEBLO DE INTZA:
El pueblo de Intza, resulta difícil de entender para todo el que allí llega. Todas las casas están dispersas por culpa de un siniestro, cambiando totalmente la fisonomía del pueblo existente.
Todo empezó cuando cayeron enormes rocas de Lizeta en la falda de Mailoa sobre Maiku Sasi, cerrando el paso de la regata y formando un pantano. Que a causa de los meses de agosto y septiembre de 1714 lluviosos, empezó a mover unos 526.000 m³ de tierra y piedras realizando un recorrido de 1400 metros hasta que derrumbó todo el casco urbano del pueblo, que se encontraba entre la Iglesia actual y la Plaza, a una altitud de 290 metros sobre el nivel del mar.
Que para abril de 1715, cayeron 38 casas habitadas, la Iglesia parroquial de Santiago, el Molino, la casa consistorial, las bordas, el lavadero y servicios que servían para atender a los transeúntes del Camino Real de Larraun a Goiherri de Gipuzkoa, que hasta este siniestro, proveniente de Errazkin por Urritzola, atravesaba Intza. Además de éstas, había otras 30 casas habitadas que no les afectó por estar más dispersas o fuera de alcance del corrimiento.
No hubo víctimas humanas, porque cogieron refugio en caserías y bordas dispersas, donde comenzaron a rehabilitar y levantar nuevas edificaciones en sitios seguros, dando la nueva configuración al pueblo de Intza, que ahora conocemos. En 1715 la primera edificación que construyeron en común fue el Molino, para el año 1721 la casa Consistorial y para el año 1725 la Iglesia de Santiago actual, que luce el valioso Retablo de la anterior Iglesia.
Para las celebraciones religiosas, la pila bautismal y el sagrario, instalaron en el caserío Inesagasti. El Retablo, 2 cruces de plata, un cáliz de oro y otros objetos de valor guardaron en la ermita de Santa Cruz. Una de estas cruces que era del siglo XV, tenía la imagen de San Miguel debajo, toda de plata y sobredorada, que parecida o mejor a la existente en el Santuario de Aralar, según transmitida de generación en generación, realizada o adquirida a cambio de 19 novillas o vacas jóvenes para parir. La ermita de Santa Cruz existía para el siglo XV, la imagen de Santiago que guarda dentro es de esa época y el retablo pequeño es del siglo XVII.
Posteriormente se han caído más rocas en Lizeta o Aitz-autsita, como la que cayó en 1966.
En 1999 también hubo un pequeño desprendimiento, haciéndoles recordar a los vecinos de Intza, el siniestro del antiguo pueblo.
Actualmente con objeto de consolidar definitivamente la zona, hay dos proyectos redactados, que uno de ellos se encuentra ejecutado con la ayuda del Departamento de Obras Públicas del Gobierno de Navarra y se espera ayuda para ejecutar en breve el segundo proyecto.
La arquitectura religiosa cuenta con interesantes parroquias en cada uno de los pueblos. Asimismo, en el término hay varios dólmenes prehistóricos: Trikutseta, Añi y Txuritxoberri.
Monumentos religiosos de cada pueblo:
Las fiestas patronales de Azkarate se celebran en San Fermín, el 7 de julio, en Uztegi, en cambio, el día festivo es el 15 de agosto en honor a la Virgen de la Asunción. La patrona de Intza es Natividad, celebrándose las fiestas el 8 de septiembre. El 11 de noviembre celebran en Gaintza las fiestas por San Martin. Arribe organiza sus fiestas para el tercer fin de semana de julio, pero el patrón es San Miguel, 29 de septiembre y Atallu, en cambio, tiene como patrón San Juan Bautista, haciendo festivo el 29 de agosto.
Existe en Navarra una curiosa tradición en la que el Santo San Miguel de Aralar peregrina a cientos de localidades, iglesias y entidades. A lo largo del año y especialmente en primavera, la imagen de plata dorada parte de su habitual morada en el Santuario de San Miguel in Excelsis, en plena Sierra de Aralar y se dirige al encuentro de miles de fieles que le esperan fervorosamente. A este valle de Araitz, la visita la hace el lunes y martes de Pascua, recibiéndole con una misa en cada una de las parroquias de cada pueblo.
Otra tradición es la llamada Semana Cultural de Araitz-Betelu, que se suele celebrar la primera semana de diciembre. Durante estos días se suelen oficiar varios actos, así como, conciertos de música, charlas, exposiciones, concursos, etc.
Durante las Navidades también es tradición la salida con el Olentzero y la cabalgata con los Reyes Magos, el 24 de diciembre y el 5 de enero respectivamente. En la víspera del día de Navidad, por la mañana, los araitz-beteluarras se juntan en el pueblo de Atallo vestidos de "kaxeritos" (traje típico con que se vestían antiguamente las personas de los caseríos) acompañando al carbonero montado en su burro, para ir cantando villancicos por los caserío de Arribe-Atallo, al son de la música de los txistularis. Por la tarde, después de haber comido en la sociedad de Arribe, toca ir al pueblo de Betelu.
Por la tarde del 5 de enero, en cambio, los Reyes Magos que vienen andando de las montañas del pueblo de Azkarate, llegan a Atallo y después de hacerles la bienvenida en este caso también con los txistularis, se les porta en una cabalgata acompañados de todos los niños y niñas del valle y las miradas aturdidas de éstos, hasta el pueblo de Betelu. Allí, en la Iglesia del pueblo, Los Reyes Mayos hacen entrega de una bolsa de caramelos a los más pequeños de la casa.
Zona vascófona.
Araitz es pueblo agricultor. Ganadero también, pero el sector agricultor tiene más importancia. Por ello, los productos de oveja y sus derivados son los más destacados. Los platos de costumbre son el cordero, tando en chilindron como asado, las chuletas de ternera, el queso y la cuajada.
Procedente de este valle se cuenta una leyenda medieval en la que no son las lamias, ni los dragones, ni siquiera las brujas, las protagonistas, sino de modo extraño y poco corriente un unicornio que vivía en el valle. Cuentan que estando el rey don Sancho enfermo de tristeza, como los médicos del reino no encontraron remedio, consultaron a un ermitaño, quien aseguró que aquel mal se curaba con una pócima bebida en un cuerno de unicornio. Señaló también que en el encinar de Betelu vivía uno, pero que era muy peligroso intentar darle caza, pues sólo se rendía ante personas de alma pura y doncellas que nunca hubiesen tenido penas de amor.
Una de las hijas de don Sancho, Giomar, a pesar de que aún sufría por la partida y muerte de su amado, fue al bosque al encuentro del unicornio, al cual, al verla, la atravesó con su único cuerno, a la vez que los ballesteros del rey, apostados entre la espesura, lo atravesaban con sus flechas.
El rey bebió el brebaje del cuerno y sanó, pero el dolor por la muerte de Giomar le partió el corazón.